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miércoles, 10 de agosto de 2016

Reflexiones de una tarde de verano: La maternidad, un reto para la sociedad.

" Dádme otras madres y os daré otro mundo " así decía San Agustín poniendo en negrita y subrayado la función social de la maternidad como base para una sociedad futura.

La entrada de hoy, se sale fuera de la línea de los temas habituales. Hoy me pregunto y os pregunto: 
¿nuestra sociedad tan moderna, tan condicionada por la tecnología y el consumo está preparada para fomentar, facilitar y proteger una maternidad en todo el amplío sentido de la palabra?

Existen numerosos estudios e investigaciones que han puesto de manifiesto la relación directa entre las características de una sociedad y el modo en que se pare, se cría y se educa a los niños.

Siempre que hablamos de salud en las mujeres, terminamos hablando de maternidad, es un hecho intrínseco a las mujeres. Como profesional de la salud he de decir que acompañamos, escuchamos, aconsejamos e incluso medicalizamos a las mujeres en esta etapa. 

La maternidad ocupa un lugar central en la vida de las mujeres, determinando sus pautas de socialización tanto personal como laboral. La maternidad ha cambiado a lo largo de la historia. Se ha utilizado el rol maternal de las mujeres como algo natural para mantener el orden dentro de una sociedad, enalteciendo la figura de la misma que cuidaba y se ocupaba de su familia elevando el propio valor de la maternidad. Así mismo han existido movimientos de distinta índole que han querido convertir a la maternidad en un debate político, en una oposición radical a la maternidad por una pérdida de autonomía. 



Como consecuencia de la propia evolución de la especie, la posición erguida, se ha estrechado nuestra pelvis. Nuestros hijos nacen sin haber completado su maduración, de modo que necesitan continuar con un contacto estrecho con la madre para asegurarse un desarrollo adecuado y saludable. Este hecho es indiscutible y demostrado en multitud de ocasiones. En algunos estudios sobre maternidad se ha comparado la leche materna y el contacto piel con piel como la vía de conexión madre-bebé en sustitución del cordón umbilical y la placenta. Esta simbiosis, madre e hijo, hay que respetarla. 

Pero entonces, yo me pregunto, y os vuelvo a preguntar, si el apego y la lactancia materna aseguran un desarrollo armonioso, ¿ habría que obligar a la sociedad a replantearse los roles de las mujeres/madres/trabajadoras?

A pesar de los estudios científicos, de las declaraciones internacionales "siempre bien intencionadas" y de los acuerdos que siempre firman muchos gobiernos ( aquellos países que tienen gobierno, porque el nuestro seguimos " en funciones") se han acabado supeditando a las necesidades laborales y los intereses económicos. 

La maternidad es un reto, para todos:  madres, padres, hijos y sociedad. ¡Ojo! Debemos de ser conscientes que defender la función de las madres no es una idea retrógrada o machista. 

La sociedad debe de tomar una aptitud seria, respetuosa y consecuente de la importancia crucial de la maternidad.